Tras un breve, muy breve, paso por casa subimos a otro tren rumbo al Norte, y, sorpresa, Papá Noel también había visitado Oviedo y teníamos mucho que desenvolver.
Os presentamos a Gelatina, nuestro nuevo amigo.
Aunque parezca mentira el gordito de la barba también nos dejó regalos en Edimburgo y Marco y Manuela se ofrecieron a llevárnoslos a Oviedo. Un barco pirata, cómo nos conoce.
En nochevieja a los bisabuelos les dimos su álbum de fotos, y muy mala vida.
Volvimos a casa de la yaya para ¡¡comer uvas!! a una hora rarísima, qué obsesión con la fruta.
cosas de la resaca de año nuevo.


Sin tiempo de olvidarse de papá noel ya había que empezar a prepararse para la llegada de los reyes magos, en Oviedo siempre va ante su embajador el Príncipe Aliatar, que este año no nos dio ningún miedo.

Juegos en casa del yayo
Sin tiempo de olvidarse de papá noel ya había que empezar a prepararse para la llegada de los reyes magos, en Oviedo siempre va ante su embajador el Príncipe Aliatar, que este año no nos dio ningún miedo.
Juegos en casa del yayo
y los disfraces que más nos gustan, pese a quien pese.


Dice papá que todos los tontos que visitan Oviedo se hacen una foto con este señor tan duro, pues nosotros somos los más tontos.

Os aseguro que entramos a pedir permiso al policía.
Vuelta a casa y allí estaban los Reyes Magos, fuimos a la cabalgata, que sepáis que aquí vienen en caballo, no en camello. Les dejamos algo de almuerzo y al despertar estaban todas estas cosas...
En un parque de Oviedo nos dejaron conducir un coche, para orgullo del abu hubo uno de los dos que se daba algo más de maña.
Dice papá que todos los tontos que visitan Oviedo se hacen una foto con este señor tan duro, pues nosotros somos los más tontos.
Os aseguro que entramos a pedir permiso al policía.
Vuelta a casa y allí estaban los Reyes Magos, fuimos a la cabalgata, que sepáis que aquí vienen en caballo, no en camello. Les dejamos algo de almuerzo y al despertar estaban todas estas cosas...